Las necesidades varían mucho según la zona del distrito. En el casco histórico de Vicálvaro, con edificios de los años 60 y 70 en calles como la de Artilleros o la avenida del Mediterráneo, las cerraduras de embrague son habituales y requieren técnica no destructiva para no dañar marcos que llevan décadas en pie. En El Cañaveral y Valderrivas, las puertas blindadas con sistemas multipunto son la norma en la obra nueva.
Nuestros técnicos trabajan con ambas tipologías: evaluamos la cerradura antes de actuar y elegimos el método que garantiza el menor impacto posible.