En los bloques de San Nicasio, La Fortuna o las calles del casco antiguo abundan las puertas con cerraduras de hace décadas: mecanismos desgastados, llaves que ya no entran con suavidad, bombines que dan problemas en invierno. Cuando te quedas fuera, el objetivo es entrar sin romper nada, y por eso la apertura sin daños es siempre nuestra primera opción.