Los bloques de los polígonos de Urbis (muchos de ellos en las calles del entorno de la Avenida de Moratalaz, Corregidor Diego de Valderrábano o el Camino de Vinateros) tienen puertas y cerraduras que acumulan décadas de uso continuado.
Un bombín oxidado, una llave que ya no entra con suavidad o un cerrojo que se ha gripado son señales de que el mecanismo está al límite. Nosotros evaluamos la cerradura antes de actuar y la abrimos siempre por el método menos invasivo posible.